2 Corintios 12:7–10

Pablo, con su espina en la carne, oye: «Te basta mi gracia»

7Y por la grandeza de las revelaciones —por eso, para que no me exaltara, me fue dada una espina en la carne, un mensajero de Satanás, para que me abofeteara—, para que no me exalte.

8Acerca de esto, tres veces rogué al Señor que se apartara de mí.

9Y me ha dicho: Te basta mi gracia, porque el poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, con muchísimo gusto me gloriaré más bien en mis debilidades, para que el poder del Mesías habite sobre mí.

10Por eso me complazco en debilidades, en insultos, en necesidades, en persecuciones y angustias por el Mesías; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.

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En su contexto

5De tal hombre me gloriaré; pero de mí mismo no me gloriaré, sino en mis debilidades.

6Porque si quisiera gloriarme, no sería insensato, porque diría la verdad; pero me abstengo, para que nadie piense de mí más de lo que ve en mí u oye de mí.

…

11Me he hecho insensato; ustedes me obligaron. Porque yo debía ser recomendado por ustedes; porque en nada fui inferior a esos superapóstoles, aunque nada soy.

12Las señales del apóstol fueron hechas entre ustedes con toda perseverancia, con señales, prodigios y milagros.

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Sus palabras en el original

Dios cuida y gobiernaSufrimiento y pruebas