Dolor y esperanza

Versículos sobre sufrimiento y pruebas

La Biblia no esconde el dolor: lo grita, lo pregunta y promete una gloria que lo supera.

33 pasajes de 17 libros

Léelo en 7 díasUn pasaje al día de este tema, con una pregunta para pensarlo.

1¿Por qué sufrimos?

  • Por haber comido del árbol, Adán oye que el suelo es maldito y que el trabajo será fatiga

    Y a Adán dijo: «Por cuanto escuchaste la voz de tu mujer y comiste del árbol del que te mandé, diciendo: “No comerás de él”, maldito es el suelo por tu causa; con fatiga comerás de él todos los días de tu vida. Espinos y cardos te producirá, y comerás la hierba del campo. Con el sudor de tu rostro comerás pan, hasta que vuelvas al suelo, porque de él fuiste tomado; pues polvo eres y al polvo volverás».

    Génesis 3:17–19
  • Pablo dice que la creación entera gime y espera ser liberada

    Porque la ardiente expectación de la creación aguarda la revelación de los hijos de Dios. Porque la creación fue sujetada a la vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó, en esperanza de que también la creación misma será liberada de la esclavitud de la corrupción a la libertad de la gloria de los hijos de Dios. Porque sabemos que toda la creación gime a una y sufre dolores de parto hasta ahora.

    Romanos 8:19–22
  • Jesús rechaza la idea de que el ciego sufra por un pecado concreto

    Y al pasar, vio a un hombre ciego de nacimiento. Y sus discípulos le preguntaron, diciendo: «Rabí, ¿quién pecó, este o sus padres, para que naciera ciego?». Jesús respondió: «Ni este pecó, ni sus padres, sino que fue así para que se manifiesten en él las obras de Dios.

    Juan 9:1–3
  • Jesús desmiente que los que sufren una tragedia sean más pecadores

    En aquel mismo tiempo estaban allí algunos que le contaban lo de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado con la de sus sacrificios. Y respondiendo, les dijo: «¿Piensan que estos galileos eran más pecadores que todos los galileos, porque padecieron estas cosas? No, les digo; sino que, si no cambian de mente, todos perecerán igualmente. ¿O aquellos dieciocho sobre los que cayó la torre de Siloé y los mató, piensan que eran más deudores que todos los hombres que habitan en Jerusalén? No, les digo; sino que, si no cambian de mente, todos perecerán del mismo modo».

    Lucas 13:1–5
  • El Predicador dice que la casa de luto enseña al corazón

    Mejor es ir a la casa de luto que ir a la casa de banquete, porque aquel es el fin de todo ser humano, y el que vive lo pondrá en su corazón. Mejor es el pesar que la risa, porque con la tristeza del rostro se mejora el corazón.

    Eclesiastés 7:2–3
  • José a sus hermanos: ustedes pensaron mal, pero Dios lo pensó para bien

    Ustedes pensaron hacerme mal, pero Elohim lo pensó para bien, para hacer lo que hoy vemos: dar vida a un pueblo numeroso.

    Génesis 50:20

2El clamor de Job y de los salmos

3Lo que la prueba produce

  • Santiago dice que la prueba de la fe produce perseverancia

    Tengan por todo gozo, hermanos míos, cuando caigan en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de su fe produce perseverancia. Y que la perseverancia tenga su obra perfecta, para que sean perfectos e íntegros, sin que les falte nada.

    Santiago 1:2–4
  • Pablo une aflicción, perseverancia, carácter probado y esperanza

    Y no solo esto, sino que también nos gloriamos en las aflicciones, sabiendo que la aflicción produce perseverancia; y la perseverancia, carácter probado; y el carácter probado, esperanza; y la esperanza no avergüenza, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo que nos fue dado.

    Romanos 5:3–5
  • Pedro compara la prueba de la fe con el oro probado por fuego

    En esto ustedes se alegran mucho, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, sean afligidos con diversas pruebas, para que la prueba de su fe, mucho más preciosa que el oro que perece, aunque probado por fuego, sea hallada para alabanza, gloria y honra en la revelación de Jesús el Mesías.

    1 Pedro 1:6–7
  • Pablo ruega tres veces que le quiten su espina y recibe esta respuesta: «Te basta mi gracia»

    Y por la grandeza de las revelaciones —por eso, para que no me exaltara, me fue dada una espina en la carne, un mensajero de Satanás, para que me abofeteara—, para que no me exalte. Acerca de esto, tres veces rogué al Señor que se apartara de mí. Y me ha dicho: Te basta mi gracia, porque el poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, con muchísimo gusto me gloriaré más bien en mis debilidades, para que el poder del Mesías habite sobre mí. Por eso me complazco en debilidades, en insultos, en necesidades, en persecuciones y angustias por el Mesías; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.

    2 Corintios 12:7–10
  • El autor de Hebreos compara la disciplina de Dios con la de un padre

    Y han olvidado la exhortación que se dirige a ustedes como a hijos: Hijo mío, no tengas en poco la disciplina del Señor, ni desfallezcas cuando te reprende; porque el Señor disciplina al que ama, y azota a todo hijo que recibe. Lo que soportan es para disciplina; Dios los trata como a hijos. ¿Pues qué hijo hay a quien su padre no discipline? Pero si están sin la disciplina de la que todos han participado, entonces son ilegítimos, y no hijos. Además, tuvimos a los padres de nuestra carne, que nos disciplinaban, y los respetábamos. ¿No nos someteremos mucho más al Padre de los espíritus, y viviremos? Porque ellos nos disciplinaban por pocos días según les parecía; pero él, para nuestro bien, a fin de que participemos de su santidad. Ninguna disciplina, en el momento, parece ser motivo de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que han sido ejercitados por ella.

    Hebreos 12:5–11
  • El salmista dice que su aflicción le sirvió para aprender los estatutos de Dios

    Bueno me es que fui afligido, para que aprenda tus estatutos.

    Salmos 119:71
  • Pedro dice que el fuego de la prueba no es algo extraño

    Amados, no se extrañen del fuego que hay entre ustedes, que les ha venido para prueba, como si les sucediera algo extraño, sino que, en la medida en que participan de los sufrimientos del Mesías, alégrense, para que también en la revelación de su gloria se alegren con gran alegría.

    1 Pedro 4:12–13

4Jesús sufrió

5La gloria que vendrá

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