Lucas 24:30–32

Lo reconocen al partir el pan, y recuerdan cómo les ardía el corazón

30Y sucedió que, estando recostado a la mesa con ellos, tomó el pan, lo bendijo, y partiéndolo, se lo daba.

31Entonces se les abrieron los ojos y lo reconocieron; y él desapareció de su vista.

32Y se dijeron el uno al otro: «¿No ardía nuestro corazón dentro de nosotros mientras nos hablaba en el camino, mientras nos abría las Escrituras?».

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En su contexto

28Y se acercaron a la aldea adonde iban, y él hizo como que iba más lejos.

29Y le insistieron, diciendo: «Quédate con nosotros, porque es tarde y el día ya ha declinado». Y entró para quedarse con ellos.

…

33Y levantándose en esa misma hora, volvieron a Jerusalén, y hallaron reunidos a los once y a los que estaban con ellos,

34que decían: «Verdaderamente ha resucitado el Señor, y se ha aparecido a Simón».

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Sus palabras en el original

La resurrección