Mateo 27:57–61

José de Arimatea pide el cuerpo y lo sepulta en su propia tumba

57Y cuando llegó la tarde, vino un hombre rico de Arimatea, llamado José, que también había sido discípulo de Jesús.

58Este fue a Pilato y pidió el cuerpo de Jesús. Entonces Pilato mandó que se lo dieran.

59Y José, tomando el cuerpo, lo envolvió en una sábana de lino limpia,

60y lo puso en su sepulcro nuevo, que había excavado en la roca; y haciendo rodar una gran piedra a la entrada del sepulcro, se fue.

61Y estaban allí María Magdalena y la otra María, sentadas frente al sepulcro.

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En su contexto

55Y estaban allí muchas mujeres mirando de lejos, las cuales habían seguido a Jesús desde Galilea, sirviéndole;

56entre ellas estaban María Magdalena, y María la madre de Jacobo y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo.

…

62Y al día siguiente, que es después de la preparación, se reunieron los sumos sacerdotes y los fariseos ante Pilato,

63diciendo: «Señor, nos acordamos de que aquel impostor dijo, estando todavía vivo: “Después de tres días resucito”.

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La cruz