Hebreos 4:14–16

Podemos acercarnos con valentía al trono de la gracia

14Teniendo, pues, un gran sumo sacerdote que ha traspasado los cielos, Jesús, el Hijo de Dios, retengamos nuestra confesión.

15Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que ha sido tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.

16Acerquémonos, pues, con valentía al trono de la gracia, para que alcancemos misericordia y hallemos gracia para el socorro oportuno.

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En su contexto

12Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos, y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.

13Y no hay criatura oculta delante de él; antes bien, todas las cosas están desnudas y expuestas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.

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