Hechos 16:22–25

Pablo y Silas, azotados y presos, cantan himnos a medianoche

22Y la multitud se levantó a una contra ellos; y los magistrados, rasgándoles las ropas, mandaban azotarlos con varas.

23Y después de darles muchos azotes, los echaron en la cárcel, mandando al carcelero que los custodiara con seguridad.

24El cual, recibida tal orden, los metió en el calabozo de más adentro, y les sujetó los pies en el cepo.

25Y a medianoche, Pablo y Silas, orando, cantaban himnos a Dios; y los presos los escuchaban.

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En su contexto

20y presentándolos a los magistrados, dijeron: «Estos hombres, siendo judíos, alborotan nuestra ciudad,

21y anuncian costumbres que no nos está permitido recibir ni practicar, pues somos romanos».

…

26Y de repente hubo un gran terremoto, de tal manera que se sacudieron los cimientos de la cárcel; y al instante se abrieron todas las puertas, y se soltaron las cadenas de todos.

27Y el carcelero, al despertar y ver abiertas las puertas de la cárcel, sacó la espada e iba a matarse, pensando que los presos se habían escapado.

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Sus palabras en el original

Alegría y gratitud