El puebloהָעָםlo vio,וַיִּרְאוּ אֹתוֹy alabaronוַיְהַלְלוּa su dios,אֶת אֱלֹהֵיהֶםporqueכִּיdijeron:אָמְרוּ«Nuestro diosאֱלֹהֵינוּha entregadoנָתַןen nuestra manoבְיָדֵנוּa nuestro enemigo,אֶת אוֹיְבֵנוּal que devastabaוְאֵת מַחֲרִיבnuestra tierraאַרְצֵנוּy multiplicabaוַאֲשֶׁר הִרְבָּהnuestros muertos».אֶת חֲלָלֵינוּ
Jueces 16:24
Estudiarlo en la app«El pueblo lo vio, y alabaron a su dios, porque dijeron: «Nuestro dios ha entregado en nuestra mano a nuestro enemigo, al que devastaba nuestra tierra y multiplicaba nuestros muertos».»
Con el hebreo debajo
Jueces 16:24, palabra por palabra
- El puebloעָםam
gente
La gente reunida en un lugar, la multitud o la tropa que sale a la guerra.
Dónde más aparece «am»- lo vioיִּרְאוּyiru
ver
Ver con los ojos.
Dónde más aparece «yiru»- y alabaronיְהַלְלוּyehallu
alabar
Celebrar con voz y canto la grandeza de alguien, sobre todo de YHWH.
Dónde más aparece «yehallu»- a su diosאֱלֹהֵיelohe
dioses
Los dioses de otros pueblos.
Dónde más aparece «elohe»- dijeronאָמְרוּamru
decir
Decir con la boca a alguien lo que se piensa o se quiere, o responderle.
Dónde más aparece «amru»- ha entregadoנָתַןnatan
entregar
Dejar a alguien en poder de otro, darle a este la victoria.
Dónde más aparece «natan»- en nuestra manoיָדֵyade
poder
Literalmente «la mano»: la fuerza y el control que alguien tiene.
Dónde más aparece «yade»- a nuestro enemigoאוֹיְבֵoyve
enemigo
Enemigo.
Dónde más aparece «oyve»- al que devastabaמַחֲרִיבmajariv
arruinarse
Quedar en ruinas, destruido.
Dónde más aparece «majariv»- nuestra tierraאַרְצֵartse
país
Una nación o comarca, sobre todo la de Israel.
Dónde más aparece «artse»- y multiplicabaהִרְבָּהhirba
multiplicarse
Crecer en número.
Dónde más aparece «hirba»- nuestros muertosחֲלָלֵיjalale
caído
Alguien muerto o herido en la guerra.
Dónde más aparece «jalale»
El contexto
23Los soberanos de los filisteos se reunieron para sacrificar un gran sacrificio a Dagón, su dios, y para alegrarse; y dijeron: «Nuestro dios ha entregado en nuestra mano a Sansón, nuestro enemigo».
24 · Este versículo (arriba)
25Y sucedió que, cuando su corazón estaba alegre, dijeron: «Llamen a Sansón, para que nos divierta». Llamaron a Sansón de la casa de los presos, y él hizo reír delante de ellos. Lo colocaron entre las columnas.