Filipenses 2:3–11

Pablo pide pensar como el Mesías, que siendo en forma de Dios se hizo esclavo hasta la cruz

3No hagan nada por rivalidad ni por vanagloria, sino con humildad consideren a los demás como superiores a ustedes mismos;

4no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada uno también por lo de los otros.

5Piensen entre ustedes de este modo, como también en el Mesías Jesús:

6el cual, siendo en forma de Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo que arrebatar,

7sino que se vació a sí mismo, tomando forma de esclavo, haciéndose semejante a los hombres; y hallado en su condición como hombre,

8se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.

9Por eso también Dios lo exaltó hasta lo sumo y le concedió el nombre que está sobre todo nombre,

10para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra,

11y toda lengua confiese que Jesús el Mesías es Señor, para gloria de Dios Padre.

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En su contexto

1Por tanto, si hay algún consuelo en el Mesías, si algún aliento de amor, si alguna comunión del Espíritu, si algún afecto y misericordia,

2completen mi gozo, pensando lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, pensando una misma cosa.

…

12Así que, amados míos, como siempre han obedecido —no solo como en mi presencia, sino ahora mucho más en mi ausencia—, lleven a cabo su propia salvación con temor y temblor;

13porque Dios es el que produce en ustedes tanto el querer como el hacer, por su beneplácito.

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Sus palabras en el original

Humildad y servicio