Hebreos 10:10–14

Una sola ofrenda, hecha una vez, nos hace santos para siempre

10En esa voluntad hemos sido santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesús el Mesías, hecha una vez para siempre.

11Y todo sacerdote está de pie día tras día sirviendo y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados;

12pero este, habiendo ofrecido un solo sacrificio por los pecados para siempre, se sentó a la derecha de Dios,

13esperando de ahí en adelante hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies.

14Porque con una sola ofrenda ha perfeccionado para siempre a los que son santificados.

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En su contexto

8Diciendo arriba: Sacrificios y ofrendas y holocaustos y sacrificios por el pecado no quisiste ni te agradaron —los cuales se ofrecen según la ley—,

9entonces ha dicho: Aquí estoy para hacer tu voluntad. Quita lo primero para establecer lo segundo.

…

15Y también nos da testimonio el Espíritu Santo; porque después de haber dicho:

16Este es el pacto que haré con ellos después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en sus corazones, y en su mente las escribiré,

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La cruz