Proverbios 5:1–8

Un padre advierte a su hijo contra la mujer extraña: lo dulce de hoy termina amargo

1Hijo mío, a mi sabiduría está atento; a mi inteligencia inclina tu oído,

2para guardar la discreción, y que tus labios cuiden el conocimiento.

3Porque miel de panal destilan los labios de la extraña, y más suave que el aceite es su paladar;

4pero su final es amargo como el ajenjo, agudo como espada de dos filos.

5Sus pies descienden a la muerte; al Sheol se aferran sus pasos.

6La senda de la vida no la allana; vacilan sus huellas, y no lo sabe.

7Y ahora, hijos, escúchenme, y no se aparten de los dichos de mi boca.

8Aleja de ella tu camino, y no te acerques a la entrada de su casa;

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…

9no sea que des a otros tu esplendor, y tus años al cruel;

10no sea que se sacien los extraños de tu fuerza, y tus afanes vayan a casa del extranjero;

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