Salmos 22:1–3
David clama «¿por qué me has abandonado?», las mismas palabras que Jesús dice en la cruz
Estudiar palabra por palabra1Al director. Sobre La cierva de la aurora. Salmo de David. Mi El, mi El, ¿por qué me has abandonado? Lejos de mi salvación, las palabras de mi rugido.
2Elohim mío, llamo de día, y no respondes; y de noche, y no hay silencio para mí.
3Pero tú eres santo, que habitas las alabanzas de Israel.
En su contexto
…
4En ti confiaron nuestros padres; confiaron, y los pusiste a salvo.
5A ti clamaron, y escaparon; en ti confiaron, y no se avergonzaron.
Sus palabras en el original
- מְנַצֵּחַmenatseaj· dirigir, supervisar
Dirigir: estar al frente de un trabajo o de la música del culto. De esta palabra viene el título «al director» de muchos salmos.
- אַיֶּלֶתayelet· cierva
Cierva: la hembra del ciervo. En el título del Salmo 22, «La cierva de la aurora» es probablemente el nombre de una melodía.
- שַּׁחַרshajar· aurora, alba
El alba, el amanecer.
- מִזְמוֹרmizmor· salmo
Salmo: canto acompañado de instrumentos. Es el título de muchos de los poemas del libro de los Salmos.
- דָוִדdavid· David
David, hijo menor de Isaí, de Belén; segundo rey de Israel. El nombre significa «amado».
- אֵלִeli· El: Dios; dios
«El»: palabra hebrea antigua para «Dios». Sola o con otro título es un nombre del Dios de Israel: El Elyon (Dios Altísimo), El Shaddai (Dios Todopoderoso). Los pueblos vecinos usaban la misma palabra para sus dioses; cuando es así, esta traducción pone «dios» en minúscula.
- עֲזַבְתָּazavta· dejar, abandonar
Dejar, abandonar. En Génesis 2:24, salir de la casa de los padres para formar un hogar nuevo.
- רָחוֹקrajok· lejano, lejos
Lejos, lejano.
- ישׁוּעָתִyshuati· salvación
Salvación: la ayuda con que Dios libra de un peligro. De la misma raíz viene el nombre «Jesús» (Yeshúa).
- דִּבְרֵיdivre· palabra, asunto, cosa
Palabra; lo que se dice. También «asunto» o «cosa»: aquello de lo que se habla.
- שַׁאֲגָתִshaagati· rugido
Rugido, como el del león; también el gemido fuerte de una persona que sufre.
- אֱלֹהַeloha· Elohim: Dios; dioses
Es la palabra hebrea que normalmente se traduce «Dios». En esta traducción se deja como «Elohim» cuando habla del único Dios verdadero: el Creador, el Dios de Israel. La palabra termina como un plural, y eso puede confundir, pero no significa que sean varios: cuando se refiere a Él, el verbo va en singular («Elohim creó», no «crearon»). En hebreo esa forma plural sirve también para expresar grandeza. La misma palabra, usada como nombre común, sirve para hablar de los «dioses» que adoraban otros pueblos; ahí sí es un plural de verdad, y esta traducción escribe «dioses». La Biblia misma aclara que esos dioses no son Dios: «todos los dioses de los pueblos son ídolos» (Salmo 96:5); «fuera de mí no hay Dios» (Isaías 44:6). En resumen: «Elohim» = el único Dios; «dioses» = los ídolos de las naciones.
- אֶקְרָאekra· llamar, proclamar
Llamar: dirigirse a alguien en voz alta, convocar, poner nombre, proclamar; también leer en voz alta.
- יוֹמָםyomam· de día
De día.
- תַעֲנֶהtaane· responder
Responder, contestar.
- לַיְלָהlayla· noche
Noche.
- דוּמִיָּהdumiya· silencio, reposo
Silencio, quietud: estar callado y en calma; también el descanso de quien espera confiado.
- קָדוֹשׁkadosh· santo
Santo: apartado para Dios, distinto de lo común.
- יוֹשֵׁבyoshev· sentarse; habitar
Sentarse; de ahí quedarse en un lugar, habitar.
- תְּהִלּוֹתtehilot· alabanza
Alabanza; hechos que merecen alabanza.
- יִשְׂרָאֵלyisrael· Israel
Israel: el nombre nuevo que Jacob recibe en Génesis 32:28; después, el nombre del pueblo que desciende de él y, tras la división, del reino del norte. El texto lo explica: «has luchado con Dios».