Job 1:4

«Iban sus hijos y hacían banquete en la casa de cada uno en su día; y enviaban y llamaban a sus tres hermanas para comer y beber con ellos.»

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Job 1:4, palabra por palabra

Ibanהָלְכוּhalju

ir

Moverse a pie de un lugar a otro; ponerse en camino.

Dónde más aparece «halju»
sus hijosבָנָיvanay

hijo

El varón nacido de un padre y una madre; en plural, también hijos e hijas.

Dónde más aparece «vanay»
y hacíanעָשׂוּasu

preparar

Preparar comida; ofrecer un sacrificio; celebrar una fiesta.

Dónde más aparece «asu»
banqueteמִשְׁתֶּהmishte

banquete

Una fiesta con comida y bebida.

Dónde más aparece «mishte»
en la casaבֵּיתbet

casa

Un edificio donde se vive, o un lugar cerrado para guardar algo o a alguien.

Dónde más aparece «bet»
de cada unoאִישׁish

cada uno

Literalmente «un hombre»: cualquier persona; con «no», ni una sola.

Dónde más aparece «ish»
en su díaיוֹמyom

día

El día, las horas de luz, o un día entero.

Dónde más aparece «yom»
y enviabanשָׁלְחוּshalju

enviar

Enviar a alguien o algo.

Dónde más aparece «shalju»
y llamabanקָרְאוּkaru

llamar

Dirigir la voz a alguien para que venga, o invitarlo.

Dónde más aparece «karu»
a sus tresשְׁלֹשֶׁתsheloshet

tres

Una cantidad de tres: tres personas o cosas juntas.

Dónde más aparece «sheloshet»
hermanasאַחְיוֹתֵיajyote

hermana

Mujer que tiene los mismos padres que otra persona, o que es de su familia.

Dónde más aparece «ajyote»
para comerאֱכֹלejol

comer

Llevarse el alimento a la boca y tragarlo, sobre todo en la mesa compartida.

Dónde más aparece «ejol»
y beberשְׁתּוֹתshetot

beber

Beber.

Dónde más aparece «shetot»

El contexto

3Y era su ganado siete mil ovejas, y tres mil camellos, y quinientas yuntas de bueyes, y quinientas asnas, y una servidumbre muy numerosa; y era aquel hombre grande más que todos los hijos del oriente.

4 · Este versículo (arriba)

5Y sucedía que cuando habían dado la vuelta los días del banquete, enviaba Job y los santificaba; y madrugaba por la mañana y ofrecía holocaustos conforme al número de todos ellos, porque decía Job: «Quizá han pecado mis hijos y han maldecido a Elohim en su corazón». Así hacía Job todos los días.

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