1 Samuel 17:34–37

David recuerda cómo Dios lo libró del león y del oso

34David dijo a Saúl: «Tu siervo apacentaba el rebaño para su padre; y venía el león, o el oso, y se llevaba un cordero de la manada,

35y yo salía tras él, lo golpeaba y lo libraba de su boca; y si se levantaba contra mí, yo lo sujetaba de su barba, lo golpeaba y le daba muerte.

36Tanto al león como al oso ha golpeado tu siervo; y este filisteo incircunciso será como uno de ellos, porque ha afrentado a las líneas de batalla del Elohim vivo».

37David dijo: «YHWH, que me libró de la mano del león y de la mano del oso, él me librará de la mano de este filisteo». Saúl dijo a David: «Ve, y YHWH esté contigo».

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En su contexto

32David dijo a Saúl: «No decaiga el corazón de nadie por causa de él; tu siervo irá y peleará con este filisteo».

33Saúl dijo a David: «No podrás ir contra este filisteo para pelear con él, porque tú eres un muchacho, y él es hombre de guerra desde su juventud».

…

38Saúl vistió a David con su vestidura, puso un casco de bronce sobre su cabeza y lo vistió con una coraza.

39David se ciñó su espada sobre su vestidura y quiso andar, porque no lo había probado. David dijo a Saúl: «No puedo andar con estas cosas, porque no lo he probado». Y David se las quitó de encima.

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Sus palabras en el original

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