Isaías 6:5–7

Isaías se sabe de labios impuros y una brasa del altar los limpia

5Y dije: «¡Ay de mí, porque estoy perdido!, porque hombre de labios impuros soy yo, y en medio de un pueblo de labios impuros yo habito; porque al Rey, YHWH Tsevaot, han visto mis ojos».

6Y voló hacia mí uno de los serafines, y en su mano una brasa; con tenazas la había tomado de sobre el altar.

7Y tocó mi boca, y dijo: «Mira, esto ha tocado tus labios, y tu iniquidad se ha quitado, y tu pecado es expiado».

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En su contexto

3Y clamaba este a aquel, y decía: «Santo, santo, santo, YHWH Tsevaot; la plenitud de toda la tierra es su gloria».

4Y se estremecieron los quicios de los umbrales por la voz del que clamaba, y la casa se llenó de humo.

…

8Y oí la voz de Adonai, que decía: «¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros?». Y dije: «Heme aquí; envíame».

9Y dijo: «Ve, y di a este pueblo: “Oigan, oyendo, pero no entiendan; y vean, viendo, pero no conozcan”.

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Sus palabras en el original

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