Salmos 119:97–104

«Cuánto amo tu instrucción»: sus mandamientos hacen sabio al salmista

97Cuánto amo tu instrucción; todo el día ella es mi meditación.

98Más que mis enemigos me hacen sabio tus mandamientos, porque para siempre están conmigo.

99Más que todos mis maestros he entendido, porque tus testimonios son mi meditación.

100Más que los ancianos entiendo, porque tus preceptos he cuidado.

101De toda senda mala he detenido mis pies, para guardar tu palabra.

102De tus normas no me he apartado, porque tú me instruiste.

103Qué dulce es a mi paladar tu dicho, más que la miel a mi boca.

104De tus preceptos tengo entendimiento; por eso odio toda senda de mentira.

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En su contexto

95Me han esperado los malvados para destruirme; tus testimonios considero.

96A toda perfección he visto fin; amplio es tu mandamiento en gran manera.

…

105Lámpara para mis pies es tu palabra, y luz para mi sendero.

106He jurado, y lo cumpliré, guardar tus normas justas.

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Sus palabras en el original

Obediencia