Lucas 12:35–40

Con la ropa ceñida y las lámparas encendidas, como siervos que esperan a su señor

35Estén sus lomos ceñidos y las lámparas encendidas;

36y ustedes, sean semejantes a hombres que esperan a su señor cuando vuelva de las bodas, para que, cuando llegue y llame, le abran enseguida.

37Dichosos aquellos esclavos a quienes el señor, al llegar, halle velando; en verdad les digo que se ceñirá, y los hará recostarse a la mesa, y acercándose, les servirá.

38Y aunque venga en la segunda vigilia, o aunque en la tercera vigilia, y los halle así, dichosos son ellos.

39Pero sepan esto: si el dueño de la casa supiera a qué hora viene el ladrón, no dejaría que le abrieran un boquete en su casa.

40También ustedes estén preparados, porque a la hora que no piensan viene el Hijo del Hombre».

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33Vendan sus bienes y den limosna; háganse bolsas que no se gastan, un tesoro inagotable en los cielos, donde el ladrón no se acerca ni la polilla destruye.

34Porque donde está su tesoro, allí estará también su corazón.

…

41Y Pedro dijo: «Señor, ¿dices esta parábola para nosotros, o también para todos?».

42Y el Señor dijo: «¿Quién es, pues, el administrador fiel y prudente, a quien el señor pondrá al frente de su servidumbre, para darles a su tiempo la ración de trigo?

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