Isaías 49:1–5

El siervo fue llamado desde el vientre

1Escúchenme, costas, y atiendan, pueblos lejanos: YHWH desde el vientre me llamó; desde las entrañas de mi madre hizo mención de mi nombre.

2Y puso mi boca como espada afilada; en la sombra de su mano me escondió; y me puso por flecha pulida; en su aljaba me ocultó.

3Y me dijo: «Mi siervo eres tú, Israel, en quien me glorificaré».

4Y yo dije: «En vano me he agotado; por vacío y vapor he consumido mi fuerza; ciertamente mi derecho está con YHWH, y mi paga con mi Elohim».

5Y ahora dice YHWH, el que me formó desde el vientre por siervo suyo, para hacer volver a Jacob a él, e Israel a él será reunido —y soy honrado a los ojos de YHWH, y mi Elohim ha sido mi fuerza—;

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En su contexto

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6dijo: «Es poca cosa que seas mi siervo para levantar las tribus de Jacob y hacer volver a los guardados de Israel; te pondré también por luz de las naciones, para que sea mi salvación hasta el extremo de la tierra».

7Así dice YHWH, el Redentor de Israel, su Santo, al despreciado de alma, al aborrecido de la nación, al esclavo de los gobernantes: «Reyes verán y se levantarán, príncipes, y se postrarán, por causa de YHWH, que es fiel, el Santo de Israel, que te ha escogido».

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