Mateo 19:16–24

Un joven rico se va triste cuando Jesús le pide soltar lo que tiene

16Y mira, se le acercó uno y le dijo: «Maestro, ¿qué bien haré para tener vida eterna?».

17Y él le dijo: «¿Por qué me preguntas acerca de lo bueno? Uno solo es el bueno. Pero si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos».

18Le dice: «¿Cuáles?». Y Jesús dijo: «No asesinarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio,

19honra a tu padre y a tu madre, y amarás a tu prójimo como a ti mismo».

20Le dice el joven: «Todo esto lo he guardado; ¿qué me falta todavía?».

21Jesús le dijo: «Si quieres ser perfecto, ve, vende tus bienes y dalo a los pobres, y tendrás un tesoro en los cielos; y ven, sígueme».

22Y al oír el joven esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas propiedades.

23Y Jesús dijo a sus discípulos: «En verdad les digo que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos.

24Y además les digo: más fácil es que un camello pase por el ojo de una aguja que un rico entre en el reino de Dios».

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En su contexto

14Pero Jesús dijo: «Dejen a los niños, y no les impidan venir a mí, porque de los que son como ellos es el reino de los cielos».

15Y después de imponerles las manos, se fue de allí.

…

25Y al oírlo, los discípulos se asombraron mucho, diciendo: «¿Quién, entonces, puede ser salvo?».

26Y mirándolos, Jesús les dijo: «Para los hombres esto es imposible, pero para Dios todo es posible».

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Sus palabras en el original

Dinero y generosidad