Isaías 1:11–17

Dios está harto de sacrificios y pide aprender a hacer el bien y defender al huérfano

11«¿Para qué a mí la multitud de sus sacrificios?», dice YHWH. «Harto estoy de holocaustos de carneros y de la grasa de animales cebados; y la sangre de toros, y de corderos, y de machos cabríos no quiero.

12Cuando vienen a presentarse ante mi rostro, ¿quién pidió esto de su mano: pisotear mis atrios?

13No sigan trayendo ofrenda falsa; el incienso, abominación es para mí; luna nueva y shabat, el convocar convocación: no soporto maldad con asamblea solemne.

14Sus lunas nuevas y sus tiempos señalados los odia mi alma; se me han vuelto una carga; estoy cansado de soportar.

15Y cuando extiendan sus palmas, esconderé mis ojos de ustedes; aunque multipliquen la oración, no escucharé; sus manos están llenas de sangre.

16Lávense, purifíquense; quiten la maldad de sus obras de delante de mis ojos; dejen de hacer el mal.

17Aprendan a hacer el bien; busquen el derecho; enderecen al opresor; hagan justicia al huérfano; defiendan la causa de la viuda».

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En su contexto

9Si YHWH Tsevaot no nos hubiera dejado unos pocos sobrevivientes, como Sodoma seríamos, a Gomorra nos pareceríamos.

10Oigan la palabra de YHWH, gobernantes de Sodoma; presten oído a la instrucción de nuestro Elohim, pueblo de Gomorra.

…

18«Vengan, pues, y discutamos», dice YHWH: «Si sus pecados fueran como la grana, como la nieve quedarán blancos; si fueran rojos como el carmesí, como la lana quedarán.

19Si quieren y escuchan, el bien de la tierra comerán;

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Sus palabras en el original

Justicia y misericordia