Jeremías 38:6–13
Jeremías es hundido en el lodo de una cisterna y Ebed-melec lo saca
Estudiar palabra por palabra6Y tomaron a Jeremías, y lo echaron en la cisterna de Malquías, hijo del rey, que estaba en el atrio de la guardia; y bajaron a Jeremías con sogas; y en la cisterna no había agua, sino lodo, y se hundió Jeremías en el lodo.
7Y oyó Ebed-melec el cusita, un hombre oficial que estaba en la casa del rey, que habían puesto a Jeremías en la cisterna; y el rey estaba sentado en la puerta de Benjamín.
8Y salió Ebed-melec de la casa del rey, y habló al rey, diciendo:
9«Mi señor el rey, han hecho mal estos hombres en todo lo que han hecho al profeta Jeremías, a quien echaron en la cisterna; y morirá donde está a causa del hambre, porque no hay más pan en la ciudad».
10Y mandó el rey a Ebed-melec el cusita, diciendo: «Toma contigo de aquí treinta hombres, y saca a Jeremías el profeta de la cisterna antes que muera».
11Y tomó Ebed-melec a los hombres consigo, y entró en la casa del rey, debajo de la tesorería, y tomó de allí trapos viejos y ropas raídas, y los bajó a Jeremías, a la cisterna, con sogas.
12Y dijo Ebed-melec el cusita a Jeremías: «Pon ahora los trapos viejos y las ropas raídas bajo tus sobacos, por debajo de las sogas». E hizo Jeremías así.
13Y tiraron de Jeremías con las sogas, y lo sacaron de la cisterna; y se quedó Jeremías en el atrio de la guardia.
En su contexto
4Y dijeron los príncipes al rey: «Que muera, te rogamos, este hombre; porque por eso debilita las manos de los hombres de guerra que quedan en esta ciudad, y las manos de todo el pueblo, hablándoles conforme a estas palabras; porque este hombre no busca la paz de este pueblo, sino el mal».
5Y dijo el rey Sedequías: «Miren, él está en sus manos; porque el rey no puede nada contra ustedes».
…
14Y envió el rey Sedequías, y tomó a Jeremías el profeta junto a sí, a la tercera entrada que está en la casa de YHWH; y dijo el rey a Jeremías: «Te pregunto una cosa; no me ocultes nada».
15Y dijo Jeremías a Sedequías: «Si te lo declaro, ¿no me matarás sin falta? Y si te aconsejo, no me oirás».
Sus palabras en el original
- יִּקְחוּyikju· tomar
Tomar: agarrar, llevar consigo, recibir. También «tomar esposa» (casarse).
- יִרְמְיָהוּyirmyahu· Jeremías
Jeremías. Nombre propio que significa «YHWH levanta» o «YHWH exalta». Lo llevan varios hombres: el más conocido es el profeta, hijo de Hilcías, de Anatot (Jeremías 1:1); en 2 Reyes 23:31 y 24:18 es otro Jeremías, de Libna, abuelo de dos reyes.
- יַּשְׁלִכוּyashliju· arrojar
Echar, dejar caer, arrojar.
- בּוֹרbor· pozo, cisterna
Pozo o cisterna excavados para guardar agua de lluvia; vacío, servía de prisión.
- מַלְכִּיָּהוּmalkiyahu· Malquías
Malquías: nombre de varios israelitas. Significa «mi rey es YHWH».
- בֶןven· hijo
Hijo. En plural puede incluir hijos e hijas y también nietos y descendientes. «Hijo de…» sirve además para decir a qué grupo se pertenece («hijos de Israel» = israelitas).
- מֶּלֶךְmelej· Mélec
Mélec: nombre de un descendiente de Saúl, hijo de Micaía. Como palabra común significa «rey».
- חֲצַרjatsar· atrio, patio
Patio cercado, atrio; también una aldea sin murallas.
- מַּטָּרָהmatara· blanco
Blanco al que se apunta con las flechas; en otros lugares, guardia o patio de la guardia (lugar vigilado).
- יְשַׁלְּחוּyeshalju· enviar, extender, dejar ir
Enviar; extender (la mano); dejar ir, despedir.
- חֲבָלִיםjavalim· costa
Región, porción: en su sentido primero, cuerda de medir; de ahí el terreno que se mide con ella.
- מַיִםmayim· agua
Agua. En hebreo siempre va en plural («aguas»).
- טִיטtit· lodo
Lodo, barro; el fango de las calles o del fondo de un pozo. También la arcilla del alfarero.
- יִּטְבַּעyitba· hundirse
Hundirse.
- יִּשְׁמַעyishma· oír, escuchar
Oír, escuchar. En la Biblia escuchar de verdad incluye hacer caso; por eso a menudo significa «obedecer».
- עֶבֶדeved· Ebed-melec
Ebed-melec («siervo del rey»): oficial cusita que salvó a Jeremías.
- כּוּשִׁיkushi· etíope
Cusita: persona de Cus, la región al sur de Egipto (hacia lo que hoy es Sudán). Así se llama al mensajero de Joab (2 Samuel 18) y a Ebed-melec, que sacó a Jeremías de la cisterna (Jeremías 38). En plural, los cusitas como pueblo. No dice nada bueno ni malo de la persona: solo de dónde es.
- אִישׁish· hombre, marido
Hombre, varón; con posesivo, marido. También «cada uno». Es «ish», distinto de «adam» (ser humano): en Génesis 2:23 se usa para el hombre frente a la mujer («ishá»).
- סָרִיסsaris· oficial, eunuco
Oficial de la corte. La palabra también puede significar eunuco.
- בֵיתvet· casa
Casa. También la familia que vive en ella («la casa de Noé») y la descendencia de alguien («la casa de David»).
- מֶּלֶךְmelej· rey
Rey. En tiempos de Abram cada ciudad importante tenía el suyo.
- נָתְנוּnatnu· dar, poner, entregar
Dar, en sentido muy amplio: entregar, poner, colocar, conceder, permitir, hacer que algo sea.
- יוֹשֵׁבyoshev· sentarse; habitar
Sentarse; de ahí quedarse en un lugar, habitar.
- שַׁעַרshaar· puerta (de la ciudad)
Puerta de una ciudad. Era también la plaza donde se reunían los ancianos, se hacían los negocios y se juzgaban los pleitos; por eso Lot está sentado allí.
- בִּנְיָמִןbinyamin· Benjamín
Benjamín: hijo menor de Jacob y Raquel. Su nombre significa «hijo de la mano derecha».
- יֵּצֵאyetse· salir
Salir. En la forma causativa, «hacer salir», «sacar», «producir».
- יְדַבֵּרyedaber· hablar
Hablar.
- אמֹרmor· decir
Decir, hablar. Es el verbo más común para introducir lo que alguien dice; a veces equivale a «pensar» (decir para sí) o «mandar».
- אֲדֹנִadoni· señor, amo
Señor: el que tiene autoridad sobre otro (el dueño, el marido, un superior). Es también una forma de cortesía, como «señor mío».
- הֵרֵעוּhereu· hacer mal, afligir
Hacer el mal, causar daño.
- עָשׂוּasu· hacer
Hacer, en el sentido más amplio: fabricar, producir, realizar, cumplir, preparar.
- נָּבִיאnavi· profeta
Profeta: persona a quien Dios habla y que habla en su nombre; también intercede por otros. Es la primera vez que aparece la palabra, dicha de Abraham.
- יָּמָתyamat· morir
Morir. En Génesis 2:17 el hebreo repite el verbo («morir morirás») para dar fuerza: «ciertamente morirás».
- פְּנֵיpene· rostro; presencia
Rostro, cara. De ahí «superficie» (la «cara» de algo) y «presencia» (estar ante el rostro de alguien); con preposición significa «delante de».
- רָעָבraav· hambre
Hambre; escasez de alimentos en una región.
- לֶּחֶםlejem· pan, alimento
Pan; en sentido amplio, comida.
- עִירir· ciudad
Ciudad: en la antigüedad, cualquier poblado protegido, por pequeño que fuera.
- יְצַוֶּהyetsave· mandar, ordenar
Mandar, dar una orden.
- יָדְyad· mano
Mano. En sentido figurado, poder o dominio («en mano de» = en poder de). También el saliente de una tabla (espiga).
- שְׁלֹשִׁיםsheloshim· treinta
Treinta.
- הַעֲלִיתָhaalita· subir
Subir, ascender. Se usa también para «ofrecer» un sacrificio (hacerlo subir).
- טֶרֶםterem· antes de, todavía no
Todavía no; antes de que.
- יָּבֹאyavo· venir, entrar, llegar
Venir, llegar, entrar. En la forma causativa, «traer» o «llevar».
- אוֹצָרotsar· tesoro, depósito
Tesoro o depósito donde se guarda algo valioso.
- בְּלוֹיֵbeloye· trapos gastados
Trapo viejo, ropa gastada.
- סְחָבוֹתsejavot· trapo
Trapo, harapo.
- מְלָחִיםmelajim· ropa raída
Trapo, ropa raída.
- שִׂיםsim· poner, colocar
Poner, colocar; establecer.
- אַצִּלוֹתatsilot· sobaco, articulación
Sobaco, axila; también articulación.
- יִּמְשְׁכוּyimshju· tirar de; alargar
Tirar de algo, sacar arrastrando; también alargar, hacer durar un sonido.