Juan 19:17–28

Carga su propia cruz hasta el Gólgota, donde lo crucifican entre dos más

17y, cargando él mismo la cruz, salió al lugar llamado de la Calavera, que en hebreo se llama Gólgota;

18donde lo crucificaron, y con él a otros dos, uno a cada lado, y Jesús en medio.

19Y Pilato escribió también un letrero y lo puso sobre la cruz; y estaba escrito: «Jesús el nazareno, el rey de los judíos».

20Muchos de los judíos, pues, leyeron este letrero, porque el lugar donde Jesús fue crucificado estaba cerca de la ciudad; y estaba escrito en hebreo, en latín y en griego.

21Los sumos sacerdotes de los judíos decían, pues, a Pilato: «No escribas: El rey de los judíos, sino: Él dijo: Soy rey de los judíos».

22Pilato respondió: «Lo que he escrito, he escrito».

23Entonces los soldados, cuando crucificaron a Jesús, tomaron sus vestidos e hicieron cuatro partes, una parte para cada soldado; y tomaron también la túnica. Y la túnica era sin costura, tejida toda de arriba abajo.

24Entonces se dijeron unos a otros: «No la rompamos, sino echemos suertes sobre ella, a ver de quién será». Para que se cumpliera la Escritura que dice: Se repartieron entre ellos mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes. Esto, pues, hicieron los soldados.

25Y junto a la cruz de Jesús estaban su madre, y la hermana de su madre, María la de Clopás, y María Magdalena.

26Jesús, pues, al ver a su madre, y al discípulo al que amaba que estaba allí, dice a su madre: «Mujer, mira a tu hijo».

27Después dice al discípulo: «Mira a tu madre». Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa.

28Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo se había cumplido, para que se cumpliera la Escritura, dice: «Tengo sed».

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En su contexto

15Pero ellos gritaron: «Fuera, fuera, crucifícalo». Pilato les dice: «¿A su rey he de crucificar?». Los sumos sacerdotes respondieron: «No tenemos rey, sino al César».

16Entonces, pues, se lo entregó para que fuera crucificado. Tomaron, pues, a Jesús;

…

29Había allí una vasija llena de vinagre. Pusieron, pues, en un hisopo una esponja llena de vinagre, y se la acercaron a la boca.

30Cuando Jesús, pues, tomó el vinagre, dijo: «Consumado está». E inclinando la cabeza, entregó el espíritu.

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Sus palabras en el original

La cruz