Eclesiastés 12:1–7

El Predicador: acuérdate del Creador en la juventud, antes de que el espíritu vuelva a Elohim

1Y acuérdate de tu Creador en los días de tus años de joven, antes que vengan los días del mal y lleguen años de los que digas: «No tengo en ellos deleite»;

2antes que se oscurezcan el sol, y la luz, y la luna, y las estrellas, y vuelvan las nubes tras la lluvia;

3el día en que tiemblen los guardas de la casa, y se encorven los hombres de vigor, y cesen las que muelen porque han disminuido, y se oscurezcan las que miran por las ventanas;

4y se cierren las puertas en la calle, cuando baje el ruido del molino; y se levante a la voz del pájaro, y se abatan todas las hijas del canto;

5también de lo alto temerán, y habrá sobresaltos en el camino; y florecerá el almendro, y se hará pesado el saltamontes, y fallará la alcaparra; porque va el ser humano a su casa eterna, y rondan por la calle los que lamentan;

6antes que se rompa el cordón de plata, y se quiebre el cuenco de oro, y se haga pedazos el cántaro junto a la fuente, y se quiebre la rueda junto a la cisterna;

7y vuelva el polvo a la tierra como era, y el espíritu vuelva a Elohim que lo dio.

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En su contexto

…

8«Vapor de vapores», dice Qohélet; «todo es vapor».

9Y además de que Qohélet fue sabio, todavía enseñó conocimiento al pueblo; y ponderó e investigó, ordenó muchos proverbios.

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Sus palabras en el original

La muerte y la vida eterna