El Espíritu y la Palabra

Versículos sobre la palabra de dios

Dios habla, y su palabra guía, sostiene y se vive; cómo recibirla y guardarla

35 pasajes de 19 libros

Léelo en 7 díasUn pasaje al día de este tema, con una pregunta para pensarlo.

1Dios habla

2Lámpara para el camino

3Escuchar y hacer

  • Esdras lee la ley desde la mañana y el pueblo entero escucha atento

    Se reunió todo el pueblo como un solo hombre en la plaza que está delante de la puerta de las Aguas, y dijeron a Esdras el escriba que trajera el libro de la ley de Moisés, que YHWH había mandado a Israel. Y trajo Esdras el sacerdote la ley delante de la asamblea, desde hombre hasta mujer, y todo el que entendía para oír, el día uno del mes séptimo. Y leyó en él delante de la plaza que está delante de la puerta de las Aguas, desde la luz hasta la mitad del día, frente a los hombres, las mujeres y los que entendían; y los oídos de todo el pueblo estaban hacia el libro de la ley. Estaba de pie Esdras el escriba sobre una torre de madera que habían hecho para esto; y estaban de pie junto a él Matatías, Sema, Anaías, Urías, Hilcías y Maasías, a su derecha; y a su izquierda, Pedaías, Misael, Malquías, Hasum, Hasbadana, Zacarías, Mesulam. Abrió Esdras el libro a los ojos de todo el pueblo, porque estaba por encima de todo el pueblo; y cuando lo abrió, se puso de pie todo el pueblo. Bendijo Esdras a YHWH, el gran Elohim; y respondió todo el pueblo: «Amén, amén», alzando sus manos; y se inclinaron y se postraron ante YHWH, rostro en tierra. Y Jesúa, Bani, Serebías, Jamín, Acub, Sabetai, Hodías, Maasías, Quelita, Azarías, Jozabad, Hanán, Pelaías y los levitas hacían entender la ley al pueblo, y el pueblo estaba en su puesto. Y leían en el libro, en la ley de Elohim, con claridad, y ponían el sentido, y entendían la lectura.

    Nehemías 8:1–8
  • Jesús explica la parábola: la semilla cae en cuatro clases de terreno

    Y esta es la parábola: La semilla es la palabra de Dios. Y los de junto al camino son los que oyeron; luego viene el diablo y quita la palabra de su corazón, para que no crean y se salven. Y los de sobre la roca son los que, cuando oyen, reciben la palabra con alegría; pero estos no tienen raíz: creen por un tiempo, y en tiempo de prueba se apartan. Y lo que cayó entre los espinos, estos son los que oyeron, y yendo, son ahogados por las preocupaciones y la riqueza y los placeres de la vida, y no llegan a madurar. Y lo de la tierra buena, estos son los que, habiendo oído la palabra con un corazón noble y bueno, la retienen y dan fruto con perseverancia.

    Lucas 8:11–15
  • Jesús: dichosos los que oyen la palabra de Dios y la guardan

    Pero él dijo: «Más bien, dichosos los que oyen la palabra de Dios y la guardan».

    Lucas 11:28
  • Quien oye y hace las palabras de Jesús edifica sobre la roca

    Así que todo el que oye estas palabras mías y las hace será semejante a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Y descendió la lluvia, y vinieron los ríos, y soplaron los vientos, y se lanzaron contra aquella casa; y no cayó, porque estaba cimentada sobre la roca. Y todo el que oye estas palabras mías y no las hace será semejante a un hombre necio, que edificó su casa sobre la arena. Y descendió la lluvia, y vinieron los ríos, y soplaron los vientos, y golpearon contra aquella casa; y cayó, y fue grande su caída».

    Mateo 7:24–27
  • Jesús une amar y guardar su palabra con vivir cerca de Dios

    Jesús respondió y le dijo: «Si alguien me ama, guardará mi palabra; y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada con él.

    Juan 14:23
  • Los de Berea recibían la palabra con avidez y examinaban cada día las Escrituras

    Y estos eran más nobles que los de Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda avidez, examinando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así.

    Hechos 17:11
  • Santiago: no solo oyentes; quien mira y no actúa se olvida de cómo era

    Sean hacedores de la palabra, y no solamente oidores, engañándose a sí mismos. Porque si alguno es oidor de la palabra y no hacedor, es semejante a un hombre que contempla en un espejo el rostro con que nació; porque se contempla a sí mismo, y se va, y enseguida olvida cómo era. Pero el que mira atentamente la ley perfecta, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo sino hacedor de la obra, este será dichoso en lo que hace.

    Santiago 1:22–25

4Guardarla en el corazón

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